Quienes tienen pasión por los juegos no necesitan hacerse esta pregunta; lo saben de una forma instintiva y natural. Quienes tienen pasión por la reflexión y juegan a plantearse estos interrogantes nos han dejado una buena cantidad de pensamientos al respecto y, al analizarlos, aprendí a contestarla; al menos para mí mismo, y a estar seguro de que…

Jugamos para sentir:

La respuesta inmediata que surge sin duda es que jugamos para divertirnos, para alegrarnos, para reír junto a quienes comparten el juego, en un ambiente relajado y libre de preocupaciones.  Jugamos para generar sentimientos que llenan el alma y que, por un momento, nos liberan de las tensiones y las obligaciones de la vida diaria. Mientras jugamos, nos olvidamos que somos laburantes, abogadas, maestros, jueces o doctoras, y, si jugamos bien, hasta nos olvidamos de las cuentas o el aguinaldo que no llega. Nos dejamos llevar por el círculo mágico que nos propone el juego con sus propias reglas, su propio mundo. Donde nos permitimos vivir momentos que se transformaran en recuerdos y luego en anécdotas que estarán por siempre ligadas a nuestro sentir. Mientras tanto y aunque no nos damos cuenta, también…

Jugamos para crecer:

Como lo hacen los animales de muchas especies que crecen entre juegos de instinto, donde el cazador y la presa son cachorros hermanos que se corretean sin peligro junto a su madre; o son pequeños cervatillos que corren a los saltos por el prado aunque nadie los esté persiguiendo. Ejemplos de actividades donde el juego tiene un papel clave para el desarrollo de habilidades que serán cruciales para la supervivencia. De igual forma, cuando jugamos, aún cuando ya no somos tan cachorros, estamos inadvertidamente incorporando conocimientos, superando desafíos, analizando estrategias o refinando habilidades motrices. Aunque ya no esté tan ligado a nuestra supervivencia, estamos sumando experiencia y aprendiendo del juego, de las personas con quienes jugamos. Incluso aprendemos de nosotros mismos, ya que también…

Jugamos para ser:

Alguien me dijo alguna vez que, cuando jugamos, somos quienes somos cuando no necesitamos ser nadie. Frase que voy a enmarcar en la pared de mi living cuando tenga la oportunidad y que uso siempre que, como ahora, intento demostrar por qué el juego nos moviliza, nos une y nos fortalece. Porque, al olvidarnos de todo lo que no esté dentro del círculo mágico, al abrirnos a una experiencia libre de riesgo real, cuando jugamos podemos sentirnos libres de ser como y quienes queramos ser.  Siempre y cuando el juego sea puro y no se cuelen factores ajenos, siempre y cuando nos permitamos jugar.

Estas son algunas razones que elegí por motivos muy personales. Estoy seguro de que cada persona tiene las propias ¿cuáles son las tuyas?

Un pensamiento en “¿Por qué jugamos?

  1. Luis Torres dice:

    Hola :
    Mi nombre es Luis Torres, soy profe de Educación Física y estoy a cargo del Taller de Juegos en una escuela escuela intensificada de EF del G.C.B.A.

    Actualmente estoy en la etapa final de creación autogestiva de un juego de tablero, que con mucho gusto compartiré cuando lo finalice.

    Comparto todo lo dicho en el texto que han enviado y agrego que además de jugar para sentir, crecer y ser, jugamos creando y para recrear.

    Muy buenas las propuestas y les envío un saludo.

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